Ahorro de combustible, permanente ejercicio de transportistas

Claudia Hernández Trejo/Para el autotransportista uno de los elementos que significan mayor inversión en su negocio es el consumo de combustible, si tomamos en cuenta que el costo del energético no es estable y se incrementa irregularmente, nos encontramos frente a un urgente y permanente ejercicio del ahorro.

Estudios realizados por la ingeniería automotriz han demostrado que intervienen varios factores para lograrlo, como son la velocidad, los efectos combinados de la resistencia del aire, perdidas de fricción del motor y tren motriz, entre otros.

El más significativo es la velocidad, ya que mover un camión implica que su motor, tren motriz y llantas, se someterán a varias resistencias, de ahí la importancia de la aerodinámica. Otra variable es la resistencia al rodamiento, que es la cantidad de arrastre creada por las llantas del camión conforme el vehículo se desplaza, dependiendo del peso de la carga, velocidad, presión de inflado, diseño de la banda de rodamiento y su construcción.

El peso de la carga también es importante, la ecuación es sencilla, a mayor carga, mayor consumo de diesel, sin em- bargo el transportista optará por aprovechar el máximo peso útil, dejando en segundo término el probable ahorro energético.

De las anteriores situaciones mencionadas que afectan directamente el consumo de combustible, las llantas son las mínimas responsables, pero sí las más fáciles de cambiar; conforme se va gastando el neumático, también disminuye la profundidad de la banda de rodamiento y su resistencia. La presión del inflado asimismo tiene su efecto sobre el ahorro de combustible y es algo que todo conductor Elegir la llanta correcta es fundamental para el ahorro.

Velocidad, resistencia del aire, fricción del motor e inflado de neumáticos, son algunos elementos a considerar. de camión puede empezar a verificar y mantener de forma inmediata, sin importar el tipo de llantas que use; la baja presión puede causar su calentamiento, contribuyendo a una temprana y costosa falla de la carcasa, por el contrario, la presión insuficiente también tiende a acelerar el desgaste irregular, lo cual contribuye a un cambio prematuro.

Lo indicado es utilizar la mayor presión de inflado permisible en las llantas delanteras, para obtener el mejor servicio global, que incluye el manejo y resistencia al calor y desgaste irregular. Un inflado mayor en las llantas de tracción que no excedan lo máximo permisible, puede dar también como resultado un desgaste general de la banda de rodamiento, pues en ella se originan dos tercios de la resistencia, la cual está compuesta por diferentes factores, incluyendo la fricción entre la llanta y el camino y la resistencia del aire, que son resultado de la deformación de las carreteras y el esfuerzo interno del neumático.

Cuando el transportista adquiere una llanta renovada, beneficia su economía al ahorrar costos por kilómetro y contribuye evitando desechos.

La propuesta de la ingeniería mecánica para el ahorro de combustible se centra en el mantenimiento de accesorios y equipos, mientras que las empresas flotilleras prefieren mejorar la capacitación de conductores e incrementar los incentivos, elementos que han registrado cambios positivos en el desarrollo del sector autotransportista.

La carga es considerada el segundo factor más importante que interviene en el consumo de combustible para cualquier unidad.